Esta es la última entrega del diccionario político, en la que describo a grandes rasgos los movimientos políticos e ideológicos que coexisten hoy en el mundo.
En Argentina, hoy por hoy estas corrientes no están identificadas en su totalidad con los partidos políticos existentes, sino que conviven en todos ellos; en muchos casos terminan entremezclándose transformándose en híbridos.
También redacté una definición bastante simple de lo que es la ideología liberal, pero con el tiempo voy a expandirme más sobre el tema. Espero les sea de ayuda.
CONSERVADURISMO: El término surgió luego de la Revolución Francesa, y se refería a la corriente política que abogaba por la continuidad del sistema monárquico; eran conocidos también como la DERECHA política.
Hoy por hoy, es aquel posicionamiento político que aboga por la continuidad en las formas de vida tradicionales y es adverso a los cambios bruscos o radicales. En lo social, los conservadores defienden valores tradicionales, se oponen a la división de Iglesia - Estado y tienen tendencias claramente nacionalistas.
En lo económico son proteccionistas, descreen de los beneficios de la importación de productos y por lo tanto tampoco consideran al mundo como un mercado, sino que se concentran en la producción interna. En estos días sigue siendo la posición política e ideológica que tiene asociación directa con la definición de DERECHA.
SOCIAL DEMOCRACIA: La socialdemocracia es una ideología política que surgió a finales del siglo XIX a partir del movimiento socialista.
Los socialdemócratas modernos se diferencian del socialismo en la intención tradicional de pretender acabar con el predominio del sistema libremercadista - republicano. Consideran la economía de mercado necesaria para el desarrollo pero a su vez afirman que el Estado debe regularla imponiendo principalmente impuestos altos para así poder solventar, entre otras cosas, subsidios a desocupados, empresas estatales y una alta cantidad de empleados públicos.
Esas regulaciones afectan a la libertad individual de los individuos y avanzan en contra de los mismos limitando, principalmente, su derecho de propiedad.
Los partidos social demócratas son ubicados en el espectro político como grupos de CENTRO o CENTRO IZQUIERDA.
LIBERALISMO: El liberalismo es una corriente de pensamiento filosófico, social, económico y de acción política, que promueve las libertades civiles y el máximo límite al poder coactivo de los gobiernos sobre las personas; se opone a cualquier forma de despotismo y es la doctrina en la que se fundamentan el gobierno representativo y la democracia parlamentaria.
Surgió en respuesta a los absolutismos monárquicos, regímenes en los que el poder del Estado -representado por el rey- era ilimitado; los liberales creen que los individuos tienen derechos intrínsecos y no que el Estado se los otorga.
Se basa en el principio de la libertad individual, defiende la libre iniciativa y el libre comercio en economía, la igualdad jurídica de los ciudadanos, la división de poderes (ejecutivo, legislativo y judicial), un estado de derecho garantizado por una constitución, la participación en la vida política de un electorado seleccionado, la representación de ese electorado en un parlamento con poder legislativo, la tolerancia religiosa, separación de la Iglesia del Estado.
Es por esa razón que se diferencia de las demás corrientes políticas e ideológicas, ya que tanto las llamadas IZQUIERDA, DERECHA y CENTRO tienen asimilada la idea de un Estado regulador de las personas mientras que para los liberales el poder estatal debe ser limitado al máximo.
NEOLIBERALISMO: Término despectivo utilizado para calificar al proceso (y sus políticas) llevado adelante en Latinoamérica por fuerzas tradicionalmente antliberales como el PJ en Argentina, el PRI en México y el PSD en Brasil que imitaron algunas políticas liberales, por ejemplo privatizaciones y aperturas de mercado, pero a su vez mantuvieron prácticas netamente estatistas como estabilizar la moneda por ley, mantener impuestos altísimos o un fuerte incremento de la deuda pública tanto interna como externa para poder mantener un gasto estatal que crecía rápidamente.
domingo, 20 de enero de 2008
miércoles, 2 de enero de 2008
Diccionario político, 2da parte
En esta segunda entrega voy a definir los principales movimientos colectivistas que existen en la actualidad. Más adelante continuaré con esta difícil tarea de dar definiciones simples a palabras (o ideas) bastante complejas.
COLECTIVISMO: Doctrina que tiende a suprimir la propiedad particular, transferirla a la colectividad y confiar al Estado la distribución de la riqueza. Esta corriente de pensamiento considera al "grupo" o "sociedad" como al elemento más importante existente mientras que el individuo es un engranaje de una gigantesca maquinaria. Hay distintas corrientes colectivistas que, aunque rivalizan entre sí, no son totalmente opuestas unas de otras; las corrientes colectivistas más importantes son el COMUNISMO, SOCIALISMO y FASCISMO.
SOCIALISMO: Es un sistema de organización social y económico basado en la propiedad y administración colectiva o estatal de los medios de producción y en la regulación por el Estado de las actividades económicas y sociales, y la distribución de los bienes.
Según el líder de la revolución soviética Vladimir Lenin, el SOCIALISMO es el paso previo al COMUNISMO. Éste sistema, a diferencia del comunismo, mantiene un sistema de clases (el presidente, el alcalde, etc). Para ello considera que se deben eliminar los partidos políticos y los medios de comunicación privados y reemplazarlos por un partido único y medios de comunicación estatales, entre otras medidas.
COMUNISMO: Es un movimiento colectivista que integra varias corrientes, pero comunmente se lo asocia a las ideas del pensador alemán Karl Marx. En teoría, el comunismo pretende eliminar las clases sociales, estatizar los medios de producción y abolir la propiedad privada. Finalmente, cuando la "lucha de clases" haya finalizado y el Estado no tenga una clase a la que reprimir, éste será abolido definitivamente.
FASCISMO: Es un movimiento totalitario surgido en Italia después de la Primera Guerra Mundial teniendo como líder a Benito Mussolini, que hasta ese momento había sido militante del Partido Socialista. El movimiento fue expandiéndose por toda Europa, inspirando a Adolf Hitler a la creación del Partido Nacional Socialista de los Trabajadores (Partido Nazi).
Esta ideología exalta la idea de nación frente a la de individuo o clase; suprime la discrepancia política en beneficio de un partido único y los localismos en beneficio del centralismo; y propone como ideal la construcción de una sociedad perfecta (utopía) a partir de la hegemonía de las élites, a las que se insiste en que deben seguir las masas.
El FASCISMO es mal llamado un movimiento de "ultra derecha" ya que nació del SOCIALISMO y tienen muchas características comunes.
COLECTIVISMO: Doctrina que tiende a suprimir la propiedad particular, transferirla a la colectividad y confiar al Estado la distribución de la riqueza. Esta corriente de pensamiento considera al "grupo" o "sociedad" como al elemento más importante existente mientras que el individuo es un engranaje de una gigantesca maquinaria. Hay distintas corrientes colectivistas que, aunque rivalizan entre sí, no son totalmente opuestas unas de otras; las corrientes colectivistas más importantes son el COMUNISMO, SOCIALISMO y FASCISMO.
SOCIALISMO: Es un sistema de organización social y económico basado en la propiedad y administración colectiva o estatal de los medios de producción y en la regulación por el Estado de las actividades económicas y sociales, y la distribución de los bienes.
Según el líder de la revolución soviética Vladimir Lenin, el SOCIALISMO es el paso previo al COMUNISMO. Éste sistema, a diferencia del comunismo, mantiene un sistema de clases (el presidente, el alcalde, etc). Para ello considera que se deben eliminar los partidos políticos y los medios de comunicación privados y reemplazarlos por un partido único y medios de comunicación estatales, entre otras medidas.
COMUNISMO: Es un movimiento colectivista que integra varias corrientes, pero comunmente se lo asocia a las ideas del pensador alemán Karl Marx. En teoría, el comunismo pretende eliminar las clases sociales, estatizar los medios de producción y abolir la propiedad privada. Finalmente, cuando la "lucha de clases" haya finalizado y el Estado no tenga una clase a la que reprimir, éste será abolido definitivamente.
FASCISMO: Es un movimiento totalitario surgido en Italia después de la Primera Guerra Mundial teniendo como líder a Benito Mussolini, que hasta ese momento había sido militante del Partido Socialista. El movimiento fue expandiéndose por toda Europa, inspirando a Adolf Hitler a la creación del Partido Nacional Socialista de los Trabajadores (Partido Nazi).
Esta ideología exalta la idea de nación frente a la de individuo o clase; suprime la discrepancia política en beneficio de un partido único y los localismos en beneficio del centralismo; y propone como ideal la construcción de una sociedad perfecta (utopía) a partir de la hegemonía de las élites, a las que se insiste en que deben seguir las masas.
El FASCISMO es mal llamado un movimiento de "ultra derecha" ya que nació del SOCIALISMO y tienen muchas características comunes.
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martes, 1 de enero de 2008
Diccionario político
Uno de los principales problemas que surgen en las discusiones de los argentinos sobre política es que no conocemos el verdadero significado de los diferentes términos político/económicos. Es por eso que me voy a dedicar a nombrar y describir las corrientes políticas más comunes, para que -en caso de no saberlo aún- decidás cuál se ajusta mejor a tu manera de pensar.
Para hacer más didáctica mi tarea voy a dividir el diccionario en distintas entregas. Aquí va la primera.
DERECHA: El término surge de la posición en la cuál se sentaban los partidarios de la monarquía en el parlamento francés luego de la Revolución Francesa. Los monárquicos o conservadores se ubicaban a la derecha mientras que los liberales lo hacían a la izquierda.
Desde el s. XIX en adelante esa acepción ha cambiado, ya que si bien sigue refiriéndose a los conservadores (partidarios del CONSERVADURISMO), éstos no son ya monárquicos sino personas aferradas al "régimen establecido", que buscan imponer los valores tradicionales y son fuertemente nacionalistas. Al día de hoy algunos asocian a la DERECHA con el LIBERALISMO, pero tienen diferencias de fondo muy importantes (a especificar más adelante) que las alejan e incluso, las enfrentan.
IZQUIERDA: Surge en contraposición al término DERECHA. Si bien en épocas de la Revolución Francesa la IZQUIERDA definía a los liberales, hoy por hoy se refiere a las corrientes opuestas al CONSERVADURISMO, LIBERALISMO Y CAPITALISMO.
Esta corriente abarca hoy tanto al COMUNISMO, SOCIALISMO y ANARQUISMO.
CENTRO: Es un híbrido entre las dos corrientes anteriores. Consideran legítimas algunas libertades individuales, aunque el Estado sigue actuando como un fuerte regulador de la vida de las personas. Usualmente se lo confunde con el LIBERALISMO, pero esto es un error de conceptos importante (a aclarar en el próximo "volúmen").
La corriente que mejor se adapta a la descripción de centrista es la SOCIAL DEMOCRACIA.
Espero que este pequeño aporte vaya ayudando a esclarecer algunas dudas. El plato fuerte viene en unos días en los que definiré conceptos más específicos. Por lo pronto, mi principal intención era aclarar que el LIBERALISMO no es la DERECHA, ni el CENTRO, ni siquiera la CENTRO-DERECHA. Es algo totalmente distinto.
Saludos y que el 2008 les depare paz y trabajo (o en su defecto estudio).
Para hacer más didáctica mi tarea voy a dividir el diccionario en distintas entregas. Aquí va la primera.
DERECHA: El término surge de la posición en la cuál se sentaban los partidarios de la monarquía en el parlamento francés luego de la Revolución Francesa. Los monárquicos o conservadores se ubicaban a la derecha mientras que los liberales lo hacían a la izquierda.
Desde el s. XIX en adelante esa acepción ha cambiado, ya que si bien sigue refiriéndose a los conservadores (partidarios del CONSERVADURISMO), éstos no son ya monárquicos sino personas aferradas al "régimen establecido", que buscan imponer los valores tradicionales y son fuertemente nacionalistas. Al día de hoy algunos asocian a la DERECHA con el LIBERALISMO, pero tienen diferencias de fondo muy importantes (a especificar más adelante) que las alejan e incluso, las enfrentan.
IZQUIERDA: Surge en contraposición al término DERECHA. Si bien en épocas de la Revolución Francesa la IZQUIERDA definía a los liberales, hoy por hoy se refiere a las corrientes opuestas al CONSERVADURISMO, LIBERALISMO Y CAPITALISMO.
Esta corriente abarca hoy tanto al COMUNISMO, SOCIALISMO y ANARQUISMO.
CENTRO: Es un híbrido entre las dos corrientes anteriores. Consideran legítimas algunas libertades individuales, aunque el Estado sigue actuando como un fuerte regulador de la vida de las personas. Usualmente se lo confunde con el LIBERALISMO, pero esto es un error de conceptos importante (a aclarar en el próximo "volúmen").
La corriente que mejor se adapta a la descripción de centrista es la SOCIAL DEMOCRACIA.
Espero que este pequeño aporte vaya ayudando a esclarecer algunas dudas. El plato fuerte viene en unos días en los que definiré conceptos más específicos. Por lo pronto, mi principal intención era aclarar que el LIBERALISMO no es la DERECHA, ni el CENTRO, ni siquiera la CENTRO-DERECHA. Es algo totalmente distinto.
Saludos y que el 2008 les depare paz y trabajo (o en su defecto estudio).
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domingo, 30 de diciembre de 2007
Las restricciones del ingreso irrestricto
Por José Guillermo Godoy (*),
especial para Agencia NOVA
Según Marcos Aguinis, desde hace décadas, los argentinos transformamos en tabú el tema del ingreso irrestricto. No se puede ni siquiera analizar. Quienes apenas insinúan alguna variación, reciben el automático anatema de reaccionarios. Por mi parte, so pena de esta obcecación, que habita como un dogma en el macrocosmo político universitario, me animaré a razonarlo desde una perspectiva abierta y crítica. Y que mejor época que ésta, en donde los jóvenes, que finiquitan sus estudios secundarios, comienzan a avizorar la carrera a seguir el año entrante, o a prepararse, según la disciplina elegida, en los cursos de ingreso de los meses de febrero y marzo.
En el altercado estudiantil argentino, ingreso “irrestricto”, brinda disímiles ataderos conceptuales, según sea la “afinidad electiva” que se perciba.
Para algunos, ingreso “irrestricto/mayor número de alumnos”, se vincula con ideas como de “democratización/igualdad”. Para otros, el mismo concepto está relacionado con “baja calidad/despreocupación”. En este último caso, “examen de ingreso/calidad/excelencia” parecen constituirse como conceptos que se atraen.
La forma más eficiente de mejorar la aptitud del debate, sobre este tema, es “desanudar”, esas supuestas afinidades electivas de dichos conceptos. Como veremos, ni el ingreso irrestricto mejora la igualdad de las posibilidades de inserción de los ingresantes a las Universidades; ni los exámenes de ingreso se enlazan, necesariamente, con el mejoramiento de la calidad o excelencia académica. Numerosas instituciones universitarias tienen limitado su ingreso y no por ello su calidad resulta tan evidente.
Hubo un momento, en que el ingreso irrestricto sirvió para romper el monopolio de una limitada franja social, con censuras en las cátedras, bolillas negras en los concursos e impúdicas discriminaciones étnicas y clasistas, tanto para los estudiantes como para los docentes. “El ingreso irrestricto fue un antídoto contra la ponzoña de los cavernarios” (Aguinis). De manera, que se mantuvo la noción generalizada, de que ingreso irrestricto es sinónimo de justicia. Así de claro, como de discutible.
Sin embargo, habría que plantearse varias cuestiones: en alguna parte de la Universidad, ¿es exitoso el ingreso irrestricto? Vale tomar como ejemplo a la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Tucumán, la más grande del norte argentino, que cuenta en su haber con 17.000 inscriptos y un ingreso de 6.000 alumnos anuales. El ingreso irrestricto, ¿mejoró la calidad academia en esa facultad? Como alumno de esa casa de estudio, debo decir que, lamentablemente, no.
El ingreso irrestricto, ¿bajó el nivel de deserción? Definitivamente no. De 6.000 alumnos ingresantes, solo la mitad pasa a segundo año.
Cuestiones con la calidad académica y la deserción
Para una postura, masividad es inversamente proporcional a calidad académica. Lo cual, en gran parte es cierto. Ningún establecimiento, está en condiciones de brindar excelencia cuando se atiborra. Está comprobado que para dar buenas clases, el número de alumnos por curso no puede superar los 25 ó 30 cursantes. ¿Por qué? Porque, como sostienen destacados maestros de la pedagogía, dar clases no consiste en que un profesor sea parte ante cientos de alumnos y hable durante una hora y media o dos. Eso no es dar clases. Eso es dar conferencias, donde la participación del público es mínima. Una clase bien dada, consiste en que el profesor plantee temas a los alumnos, que los estimule a su razonamiento y contribución. Un buen profesor dicta clases que van más allá de lo que necesariamente tienen que leer los alumnos como lecturas obligatorias.
Sin embargo, es peligroso, que éste sea el único argumento a favor del examen de ingreso, pues implicaría, considerar al examen como un elemento exclusivo de eliminación, para que unos pocos estudien mucho y bien. Los cursos de nivelación y exámenes de ingreso, tienen otros objetivos.
Al problema de la masividad, los sectores llamados progresistas, responde con la propuesta de un mayor presupuesto universitario. Hay que elevar la oferta, y tornarla acorde a las exigencias sociales. Es decir, más presupuesto para más aulas y profesores. Sin embargo, es una lástima que este tema no sea tan sencillo. Equivocan el enfoque. Presupuesto universitario, que es inversión y gasto (pues toda inversión, en un primer momento, implica un gasto), tiene que estar destinada a incentivar las condiciones de preparación del alumnado y de los sectores docente, y a mejorar la calidad y situación de estudio de aquellos que tiene ganas de estudiar y que efectivamente estudian, o de aquellos que tienen ambiciones de estudiar, y por cuestiones económicas, no lo pueden hacer.
El dinero no debe estar sentenciado a engrosar, la caja de la burocracia universitaria, y de la militancia rentada. Además, por más alto que sea el presupuesto, el examen de ingreso siempre será necesario, pues este último tiene otros objetivos, como veremos más adelante.
En fin, los sectores llamados “conservadores” resuelven el problema de la masividad, con exámenes de ingreso y cupo. Los sectores llamados “progresistas” con mayor presupuesto. Ambos equivocan el enfoque.
El estudio llamado P.I.S.A (Programme for Internacional Student Assessment), realizado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), es uno de los más importante en cuanto a escala y profundidad. Sus resultados, muestran que en la Argentina el 69% de los jóvenes de 15 años no puede comprender textos extensos o relacionar cortos con distintos temas. Tales resultados, corroboran las quejas de varias universidades e institutos terciarios, acerca del bajo nivel de los alumnos que quieren ingresar en ellos. Aquí reside, creo yo, el quid de la cuestión.
En la Facultad de derecho de la UNT, las agrupaciones mayoritarias se oponen a la introducción de un examen de ingreso o cursillo de nivelación, por que consideran que este ya está dado en el mismo primer año de la carrera, en donde los ingresantes, cursan materias de estricto carácter propedéutico.
Paradójicamente, las agrupaciones que basan sus campañas en el ingreso irrestricto, son los propulsores de la barrera más perniciosa para el alumnado.
De cada 6000 ingresantes en la Facultad de Derecho, menos de la mitad pasa a segundo año. Y esto se debe, principalmente, a que los estudiantes, con nivel académico bajo, dado por el apresto secundario, se topan con materias de contenidos universitarios. Evidentemente, es problema de la escuela media.
Pero, ¿que debemos hacer desde los estratos universitarios? En fin, darles a los estudiantes una herramienta, para que con ella, acerquen su nivel al universitario, y de ese modo estén más preparados para el cursado. Las materias de primer año de la Facultad de Derecho, así sean de carácter propedéutico, tienen estricto contenido universitario. Vale decir, son parte de la misma carrera. Jamás podrían funcionar como exámenes de ingreso o cursos de nivelación, por que un auténtico curso de nivelación, debe contener un nivel intermedio. Ni secundario, ni de grado.
Que un examen de ingreso (así llaman las agrupaciones mayoritarias a primer año), tenga contenido universitario, es una crueldad académica, traducido en la práctica como, la restricción más grande al alumnado. Sin embargo, incongruentemente, éstas cofradías, que supuestamente están en contra del examen de ingreso y del cursillo de nivelación, por considerarlas medidas restrictivas, que solo sirven como un burdo obstáculo para el publico universitario, apoyan esta mesura. Esto demuestra que sus propuestas, se basan más en la demagogia, que en la razón.
Conclusión
En nuestro país, el ingreso universitario, es un campo de análisis poco estudiado, que solo funciona como generador de grandes debates en los medios de comunicación.
Por su parte, el ingreso irrestricto, tiene como principio fundamental, brindar la igualdad de oportunidades en el acceso a la universidad, a todos los egresados del nivel medio. Pero, al no tener políticas compensatorias de las diferencias de base, hay un gran porcentaje de alumnos que desertan del sistema.
El aumento de la matrícula como consecuencia del ingreso irrestricto, no significa una mayor cantidad, y mucho menos calidad, de graduados. Como queda claro, el fin del examen de ingreso, no es reducir la masividad, por más que sea, en algunos casos, una consecuencia indirecta de su implantación, sino principalmente crear las herramientas, para acercar la escuela media a los ámbitos universitarios y de esa manera aumentar la calidad de estudio y bajar la deserción.
Es precisamente una medida en contra de las propias restricciones del alumno, signada por su pobre condición académica, provocada por su paso por la escuela media. Desde luego, deberíamos hacer exámenes trasparentes y quitarles el odioso habito del eufemismo.
En fin, el examen de ingreso, es una medida a favor del alumno, y no en contra de éste.
(*) Es estudiante de Derecho de la Universidad Nacional de Tucumán.
Secretario de Asuntos pedagógicos del Centro Único de Derecho de la UNT, por la agrupación FED pro.
Presidente de CEIN TUCUMÁN.
Integrante del programa de líderes locales de la Fundación Atlas 1853.
Secretario de Asuntos pedagógicos del Centro Único de Derecho de la UNT, por la agrupación FED pro.
Presidente de CEIN TUCUMÁN.
Integrante del programa de líderes locales de la Fundación Atlas 1853.
jueves, 27 de diciembre de 2007
Carta Constituciónal de la Juventud Liberal de Tucumán
Declaración:
Conste en el presente que se da nacimiento al grupo de acción “Juventud Liberal de Tucumán”. Nuestra misión es liderar un cambio hacia una sociedad abierta y plural, teniendo como base los principios liberales plasmados en la Constitución de 1853, basada en el pensamiento del gran escritor tucumano Juan Bautista Alberdi.
Principios:
Escudamos el respeto por los derechos individuales inherentes a las personas, la libertad de mercado, la descentralización y el federalismo, como modo de organización nacional y la democracia republicana, como forma de gobierno.
Creemos en el derecho de cada individuo a labrarse su propio destino, basado en su esfuerzo y responsabilidad, cosechando el fruto de su trabajo.
Creemos que la acción del Estado debe ser limitada.
Reconocemos la existencia de distintas escuelas y corrientes liberales, no pretendemos elegir una de ellas, queremos que todas participen.
Visión Estratégica:
Hoy la concepción estatista domina nuestra sociedad. Los escasos focos liberales, consumen su energía en estériles discusiones entre distintos matices de una misma línea. En el aspecto político, la mayoría de los dirigentes que pretenden representar esta trinchera ideológica, no pueden superar la mediocridad ni dejar de caer en los mismos actos de corrupción que comete la clase política dominante.
Nos proponemos como misión, lograr, en un largo plazo, que nuestra sociedad recupere el amor por la libertad, el respeto por el esfuerzo individual y el mérito, la honra de ganarse la vida con el fruto de su trabajo, y por ende el respeto a la propiedad privada. Estas actitudes deben materializarse en gobiernos y en dirigentes verdaderamente republicanos y respetuosos en letra y espíritu de la constitución de 1853-60, en discusiones intelectuales dónde los liberales tengan su espacio, y sean representados por instituciones del pensamiento con nuestra ideología, institutos, fundaciones, periódicos que discutan en la arena pública y formen en estos valores.
Planteamos hoy tres líneas de trabajo:
1) Política: No formaremos un partido político. Apoyaremos a los auténticos liberales que participan en distintas estructuras, intentaremos sumarnos e iremos construyendo una red de contactos y apoyo entre todos.
2) Social: La Argentina exitosa de comienzos del siglo XX sustentaba su crecimiento en el valor del trabajo. Hoy muchos argentinos son dependientes de la acción del Estado y sus punteros; de esta manera se los mantiene, adrede, en la ignorancia. Apoyaremos y crearemos instituciones que enseñen “a pescar” en vez de regalar pescado; trabajaremos en generar planes de microcréditos, microemprendimientos, capacitación en oficios, estudio, etc. Estamos convencidos, cuando los ciudadanos recuperen la seguridad de que con su esfuerzo personal pueden salir adelante, se liberarán de las estructuras punteriles y recuperaran su dignidad y colaborarán, aunque más no sea votando, con aquellos que defiendan el ideario liberal.
3) El ambiente cultural: Estamos dispuestos a dar el debate y lo empezaremos a dar. Publicaremos nuestras ideas y apoyaremos a instituciones que investiguen y difundan estas ideas, pero apuntando al gran público y no al grupo de los ya convencidos.
Sabemos que los tres ejes están relacionados entre sí y alentamos esa relación. Creemos que estas áreas, y organizaciones tienen que sinergizar. Creemos fundamental que se mantengan en contacto y se apoyen unas a otras.
Financiamiento:
Desde un primer momento buscaremos mecanismos de financiamiento transparentes. Se rendirá cuenta de ingresos y egresos. Se procurará financiar la actividad mediante micro aportes.
Conste en el presente que se da nacimiento al grupo de acción “Juventud Liberal de Tucumán”. Nuestra misión es liderar un cambio hacia una sociedad abierta y plural, teniendo como base los principios liberales plasmados en la Constitución de 1853, basada en el pensamiento del gran escritor tucumano Juan Bautista Alberdi.
Principios:
Escudamos el respeto por los derechos individuales inherentes a las personas, la libertad de mercado, la descentralización y el federalismo, como modo de organización nacional y la democracia republicana, como forma de gobierno.
Creemos en el derecho de cada individuo a labrarse su propio destino, basado en su esfuerzo y responsabilidad, cosechando el fruto de su trabajo.
Creemos que la acción del Estado debe ser limitada.
Reconocemos la existencia de distintas escuelas y corrientes liberales, no pretendemos elegir una de ellas, queremos que todas participen.
Visión Estratégica:
Hoy la concepción estatista domina nuestra sociedad. Los escasos focos liberales, consumen su energía en estériles discusiones entre distintos matices de una misma línea. En el aspecto político, la mayoría de los dirigentes que pretenden representar esta trinchera ideológica, no pueden superar la mediocridad ni dejar de caer en los mismos actos de corrupción que comete la clase política dominante.
Nos proponemos como misión, lograr, en un largo plazo, que nuestra sociedad recupere el amor por la libertad, el respeto por el esfuerzo individual y el mérito, la honra de ganarse la vida con el fruto de su trabajo, y por ende el respeto a la propiedad privada. Estas actitudes deben materializarse en gobiernos y en dirigentes verdaderamente republicanos y respetuosos en letra y espíritu de la constitución de 1853-60, en discusiones intelectuales dónde los liberales tengan su espacio, y sean representados por instituciones del pensamiento con nuestra ideología, institutos, fundaciones, periódicos que discutan en la arena pública y formen en estos valores.
Planteamos hoy tres líneas de trabajo:
1) Política: No formaremos un partido político. Apoyaremos a los auténticos liberales que participan en distintas estructuras, intentaremos sumarnos e iremos construyendo una red de contactos y apoyo entre todos.
2) Social: La Argentina exitosa de comienzos del siglo XX sustentaba su crecimiento en el valor del trabajo. Hoy muchos argentinos son dependientes de la acción del Estado y sus punteros; de esta manera se los mantiene, adrede, en la ignorancia. Apoyaremos y crearemos instituciones que enseñen “a pescar” en vez de regalar pescado; trabajaremos en generar planes de microcréditos, microemprendimientos, capacitación en oficios, estudio, etc. Estamos convencidos, cuando los ciudadanos recuperen la seguridad de que con su esfuerzo personal pueden salir adelante, se liberarán de las estructuras punteriles y recuperaran su dignidad y colaborarán, aunque más no sea votando, con aquellos que defiendan el ideario liberal.
3) El ambiente cultural: Estamos dispuestos a dar el debate y lo empezaremos a dar. Publicaremos nuestras ideas y apoyaremos a instituciones que investiguen y difundan estas ideas, pero apuntando al gran público y no al grupo de los ya convencidos.
Sabemos que los tres ejes están relacionados entre sí y alentamos esa relación. Creemos que estas áreas, y organizaciones tienen que sinergizar. Creemos fundamental que se mantengan en contacto y se apoyen unas a otras.
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Desde un primer momento buscaremos mecanismos de financiamiento transparentes. Se rendirá cuenta de ingresos y egresos. Se procurará financiar la actividad mediante micro aportes.
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